La autodeterminación, la participación continua, la cohesión interna y la toma de decisiones colectivas han sido una constante en el Movimiento Asociativo de personas sordas. Ya en junio de 1949 se celebró en Barcelona el Primer Congreso Nacional de Sordomudos de España al que asistieron personas sordas de algunos puntos de España y donde se idearon “conclusiones o ponencias encaminadas al mejoramiento de la clase silente española” con el deseo de que éstas fueran válidas para la “formación de unos seres que anhelan tener derechos y deberes como sus antagonistas los oyentes” (Gaceta del Sordomudo, Enero de 1950).
Los intervalos de celebración de los Congresos de la CNSE han variado de acuerdo con su carácter en las distintas épocas. Así, mientras el I Congreso se celebró a los 40 años de la fundación de la entidad y el II tuvo lugar 20 años después del I, a partir del II Congreso vienen celebrándose cada cuatro años.
Madrid, 12,13 y 14 de mayo de 1976
En este Congreso participaron 36 Asociaciones y sirvió para dar mayor solidez, cohesión y fuerza al Movimiento Asociativo de personas sordas. La necesidad de contar con una educación en lengua de signos, la inserción laboral de las personas sordas y la orientación de las familias fueron las tres líneas prioritarias del encuentro. Tres pilares para la reflexión que, posteriormente, también han estado muy presentes en todos los encuentros de personas sordas.
Aunque ya en 1949 se celebró un primer Congreso Nacional, el acta del Congreso de 1976 y las medallas que se acuñaron como recuerdo llevan el ordinal I, tal como es conocido hasta hoy.
Madrid, 24,25 y 26 de septiembre de 1998
A lo largo de dos décadas el Movimiento Asociativo de personas sordas vive un momento de expansión, se produce una auténtica explosión del arte y la cultura sorda por toda España y se ponen las bases para avanzar en la conquista de mayores derechos sociales para el colectivo.
En este contexto, la CNSE decidió celebrar un II Congreso que perseguía fundamentalmente dos objetivos: reforzar la unidad de su Movimiento Asociativo y, a su vez, definir los planteamientos de la CNSE en aquel momento histórico. A lo largo del encuentro también se discutieron dos grandes temas: el concepto de identidad de la persona sorda y la lucha por sus derechos.
Zaragoza, 26,27 y 28 de septiembre de 2002
El III Congreso viene marcado por una profunda revisión de la entidad. Las dos grandes cuestiones sobre las que se reflexiona son: la necesidad de revisar la estructura organizativa de la CNSE, ya que la entidad había crecido considerablemente y precisaba de un trabajo en red y descentralizado que otorgara el máximo protagonismo a las asociaciones. Por otra parte, estaba el estudio de los grandes retos políticos que había que afrontar en esta etapa, tales como la planificación lingüística de la lengua de signos, la proliferación de nuevas prácticas médicas aplicadas a las personas sordas o las necesidades específicas de los diversos sectores de la comunidad sorda.
León, 9 y 10 de junio de 2006
El IV Congreso actualizó las resoluciones y líneas de reflexión que marcó el III Congreso y analizó la diversidad existente en el colectivo de personas sordas, los nuevos retos internos y externos de la organización y las futuras implicaciones que traería el reconocimiento legal de la lengua de signos española y catalana.
En este congreso se incluyó el criterio de la paridad en la designación de delegados y delegadas.